MAN_Siete_Esferas (siete esferas).
Cruzó la cortada saludando a un taxista que lo reconoció. Advirtió un camión transportador de caudales amarillo estacionando frente a una gran institución. Se dirigió hacia él cruzándose con los guardias que llevaban varias sacas infladas de dinero. Fusiló instantáneamente con una sonrisa que brotó de su brillante mirar y tomó una que le ofreció amablemente uno de los guardias. Casi sorprendido retomó su paso mientras abría la misma encontrándose con un sin número de ladrillos de billetes de alta denominación. Sin alterar su rítmico gentil fue entregando los mismos a cada persona que a su paso se le cruzaba; A una joven, una anciana, a un obrero, a un burócrata, a una madre, a un policía… Atónitos los tomaban desorientados e incrédulos y a la vez lo entregaban a otros que se le cruzaban y una vez que lo hacían comenzaban a deshacerse de sus billeteras, llaves, celulares, abrigos y superfluas pertenecías. Simplemente dejaban caer en ellas algo más profundo: sus penas, y en la vereda caían sin saber estas que destino era sin retorno. Él siguió sin perder el ritmo que le imprimía la melodía que sonaba en sus oídos, la cual se trasmitía como un virus en el mirar de sus gentiles seguidores, que unos metros atrás sonriente, alegres, sorprendidos y admirados se impresionaban de dichoso regocijo. En una esquina frenó un segundo, frotando los dedos de su mano derecha y haciendo brotar de los mismos la “Espiga de Sif”; La cual consistía en una fina varilla que como punta poseía una espiral refulgente. La llevó con su mano derecha hacia su espalda, una de sus seguidoras la tomó, al hacerlo está se multiplicó por dos. Sin mediar pensamiento alguno repitió rápidamente la acción quedándose con una y entregando la otra. Así la joven se la entregó al guardia y éste a la anciana, la anciana al niño, todos quedándose con una espiga y cediendo la otra formando una cadena sin fin… En pocas cuadras el grupo era más que numeroso. Absorbiendo las miradas de conductores de vehículos, vecinos, comerciantes y demás habitantes que dejaban todo adhiriéndose alegres a la caravana de la gentileza. Siete cuadras después él se detuvo en la boca calle y miró a la multitud la cual se frenó inmediatamente observándolo detenido; Levantó los brazos y les sonrió con su mirada de “Todo Es Posible”. Manteniendo los mismos alzados juntó las palmas de sus manos girándolas en contra del sentido del reloj. Para luego soltarlas y formar con su cuerpo una “Y”. Todos comprendieron y gozosos buscaron una calle con sus “Espigas de Sif”. La melodía seguía sorda para los oídos de muchos -aunque en ellos soñaba más fuerte que nunca- que serian menos ya que una espiga en manos de una voluntad iluminada marchaba a su encuentro.
LA imagen se absorbió para estirarse alargándose hasta quedar como un fino hilo dorado que instantáneamente volvió a su origen el sexto chakra: el Ajna, intelecto e intuición se complementan armónicamente en la Ley Natural. Sentado en posición meditativa finalmente abrió suavemente sus ojos con la sonrisa plena de haber dado vida - impulsado, asumido y experiementado- una vez más para lo que había sido creado. Pues la marea está cambiando. Namaste.
guzsergi_2007
Advertencia: si ves en tu lugar gente feliz abandonando sus penas, es que ya tienen su Espiga. También hay una para ti; Créeme hay una para ti, tú elegís.
.
...estoy tumbado en mi cama esperando que llegues, pero no llegas. estoy caminando por las calles, esperando cruzarte, pero no pasas. estoy surcado por la ruta esperando simplemente verte, pero no estas. ... cómo te atreves, a respirar sin mi aliento. ... cómo te atreves, a llorar sin mis lagrimas. ... cómo te atreves, a ansiar sin mi anhelo. estoy corriendo sobre la hierba, bajo las estrellas de Van Gogh; estoy parado en tu esquina con las fugas de Bach; estoy mordiendo mis labios y sigo estando porque en mi te meces. ... cómo te atreves, a tanta ausencia silenciosa. ... cómo te atreves, a dejar mis manos vacías. ... cómo te atreves, a no volvernos a envolver. y ...te meces.
guzsergi_01
Adelanto de la cuarta entrega de MAN_Siete_Esferas (siete esferas)..- ¡Corre, corre, corre más rápido! ¡Qué nos alcanza! – Domenica grita agitada. Man sólo trata de no tropezar, ya que el suelo tiene cuatro centímetros de agua en creciente. El aire -como arsénico puro- hacia rato había comenzado a arder en sus pulmones. La máscara cuelga de su cuello, nada ha podido hacer contra el chocante aire. Corre, corre con todas sus fuerzas y a cada paso que logra tiene que mantener su cabeza agazapada por la altura del oscuro túnel absolutamente irregular. Prevenido también de las paredes puntiagudas, fatales para un cuerpo lanzado por la desesperación de escapar. - No dejes la mochila. - No la dejaré… corre… corre! - ¡Cuidado! –intentó advertir Domenica en su corta delantera. Ambos caen. El túnel abruptamente cambio de nivel y el agua ha logrado un largo metro de profundidad tramposa. Domenica toca fondo con sus botas mas rebota para sacar la cabeza y parte del torso a la superficie. Man cae de cabeza y antes de impactar manotea el piso rocoso frenándose. La artera presión del agua lo da vuelta dejando la mochila por un instante fuera de su posesión. Siente golpes por todos lados, su casco parece ser el gran salvador, de otro modo hubiese quedado fuera de juego. Todo está negro, helado y el túnel comienza a vibrar aún más. Un revés certero de su brazo izquierdo atrapa nuevamente la valiosa mochila que parecía finalmente perdida. Su cuerpo choca contra el de Domenica y ambos toman una bocanada de aire nefasto. No pueden casi verse, solo saben que son uno y otro por la desesperación de sobrevivir. Un remolino los envuelve haciéndolos girar locamente precipitándolos hacia abajo, se aferran y sienten ser devorados a velocidad vertiginosa por las aguas. Intuyen que viene la caída. Y caen en caída libre, tratan de seguir tomados uno al otro y ambos a la mochila. Al instante están hundidos en una rebasada pileta natural que absorbe el impacto de la caída de los cuerpos. Domenica saca nuevamente primero la cabeza del agua, más luego aparece el casco verde de Man con él aturdido. Logra ver a su compañera trepar la orilla y desesperado no duda en imitarla. - ¿Tienes la mochila? –Domenica le pregunta angustiada. Man levanta la misma para que la viese, dejándose vencer por un segundo en el rocoso suelo movedizo. - ¿Estás bien? –le pregunta Man. - Sí –mirándose por todos lados - vamos… vamos… - ¿Dónde estamos? –advirtiendo que el suelo se sacude iracundo. - Bajamos… debemos subir. - ¿Por dónde? - Allá… ¿lo ves? –indicando con su índice derecho. - Rápido… ¡que nos atrapará!
El lugar es una inmensa caverna natural y en su parte superior derecha puede observarse una única entrada de luz. El agua de la pileta busca irritada drenar por diferentes túneles y es fácil deducir que la ineludible salida es por dónde ingresa el débil haz de luz. El aire parece endurecerse segundo a segundo agotándoles la vida. - Subiré primero, sígueme. - Ok. Vamos…
Man sigue a Domenica y ambos en pocos segundos están pronto a llegar a la escapatoria. Ella da vuelta su cabeza al advertir que no la sigue. - ¿Qué pasa? - Mi brazo. - Qué pasa con él. - No sé… me duele. Se me parte de dolor. - Treparé y te tiraré una cuerda así puedes subir sin forzarlo. - Ok… no nos queda tiempo. Esto se termina. Hazlo.
El frío se convierte en pestilente calor anunciando el pronto turno de la lava verde. A los pocos segundos dos cuerdas amarillas llegan a las manos de Man. Levanta su mirada y difícilmente puede precisar que a lo alto asoma desde la débil luz Domenica. Escuchándole decir: - ¿Aún te duele? - Sí. No importa… - Ok. Ata la mochila a una y en la otra enlázate tú.
Man liga de un nudo la mochila en una de las sogas y en la otra comienza presuroso a sujetarse. La soga con la mochila rápidamente comienza a subir. Mientras él se acomoda para trepar al primer tirón de su compañera. - Vamos. Así… así, vamos!
Ella empieza a tirar y él dificultosamente a trepar hasta llegar casi al último tramo. A menos de medio metro su brazo sano busca lograr tocar el borde de salvación. Viendo la bota negra y detrás apenas más arriba, el casco rojo ocultando el rostro de Domenica. - Man… –con voz de sentencia. - Tira… Tira! –gritaba desesperado. Las rocas parecen desprenderse, el calor las termina de agrietar y se parten. Ya no tiene más fuerzas y resbala. Su cuerpo cuelga, gira sobre si mismo y azarosamente se posiciona nuevamente, un nanosegundo le alcanza para ver los ojos de ella –amarillo brillar- escondidos entre el casco y la máscara que cuelga de su cuello. Tiene la mochila con “La Esfera” cruzada en el pecho. La lava comienza a brotar, “Él” está por ingresar y horrorizado ve las manos de Domenica que suelta la cuerda. - …chau y suerte. –dice sin más. - Noooooooo!!!! –alcanza a gritar cayendo. Su cuerpo rebota contra el suelo como un muñeco sin vida. Y en ese mismo soplo todo movimiento y sonido cesa. Un pasaje de la nada surge tan profundo como lo profundo mismo. Luego de unos instantes Man alza su cabeza –intentando volver en sí- estupefacto lo descubre, inmóvil observándolo, rodeado por las aguas desafiantes de la gravedad. Irradiante de luz sobrenatural en pose demostrativa de magnificencia y absoluto poder. A sus espaldas un aro casi dorado ilumina las paredes del túnel proyectando los quintos infiernos. En el centro del pecho surge una grácil irradiación pues será lo último que Man logre distinguir. Nuevamente perderá el sentido, no si antes comprender que El “Señor del Túnel” ha llegado. .jpg)
continuara...en la CUARTA ENTREGA.
Artwork por guzsergi+arteD. guzsergi_2007.

Se encontraban en la “Fiesta Anual de las Generaciones”, celebración esta iniciada con la sana inquietud de reunir amigos y vecinos. Con el correr de los años la reunión de vecinos se había transformado en una festividad de reconocida significación tanto en números como en importancia de concurrentes. Todo Vikingo y familia era convocado para confraternizar, charlar, beber, comer, bailar, cantar y jugar. Nadie debía sentirse excluido todos los miembros de la familia asistían hasta las mascotas tenían su espacio. Nemesio se la pasaba abrazando personas, riendo, bebiendo y haciendo de traductor para que Man no quedase aislado. Todos venían a saludarlo ya que lo consideraban un patriarca del lugar. No faltaban las consultas breves al oído que combinaban futuros encuentros. Todos eran enormes, blancos, rubios y se los veía muy alegres, cómodos y exultantes. El Vikingo de pronto levantó los brazos una vez más - pero lo abrió más que nunca- y cobijó a toda una familia diciéndolo a Man. - Ellos son mis queridos Mikli, Sigrun y sus niños.
Sonrientes lo miraron y todos se abalanzaron hacia Man cubriéndolo con abrazos, palabras y gestos muy amistosos. Entre tantos gestos de cariño se percató que uno parecía superarlos a todos ya que alguien se aferraba a sus piernas. Mirando hacia abajo encontró a una niña rubia de ojos cielo que lo miraba con ternura y tristeza pero sin el menor gesto por soltarle. Sujetándose fuertemente como diciendo: ¡Te he hallado! - Jo… jo…jo… La pequeña Sif! – dijo Iceoffson. Man la apretó a su cuerpo para luego agacharse y en cuclillas decir… - ¡Qué hermosa niña! –acariciando sus dos largas trenzas doradas. Ella le sonrió y lo abrazó con más fuerza dejándole la corona de su cabeza debajo de su barbilla. Instantáneamente percibió una onda undulante que pareció moverlo y hasta casi marearlo. Apoyo una de sus manos en el piso –para no perder el equilibrio- sin soltar a la niña. Mantuvo su sonrisa pero su mente intentaba traducir a su sentir. Realizó tres –disimulados- soplos cortos en la corona de Sif. La abrazó con ambos brazos y le dijo al oído: “Luego nos encontraremos". La niña pareció comprender y volvió rápidamente a los brazos de su madre, la cual como todos los demás, observaron sonrientes y sorprendidos el breve encuentro. La fiesta prosiguió, la bebida corría a ríos, todos bailaban, reían, comían, se abrazaban y disfrutaban de un encuentro entre viquingos. La misma duró casi hasta la madrugada. En el regreso a la residencia Man preguntó por la pequeña. - Es muda, tiene un tumor en su cabecita… OH, una pena… pobrecita. –comentó Nemesio con resignado énfasis. Unas horas después en su habitación en Three Wishes. Man estaba acostado cubierto por un espumoso acolchado, en oscuridad mirando al techo, sus manos descansaban sobre sus caderas. Comprendió que debía encontrarse con ella. Cerró sus ojos y dibujó mentalmente un rectángulo formando una pantalla. Y mentalmente la nombró tres veces, llamándola con su pensamiento. Y ella respondió y él le siguió diciendo. - Hola Sif… ¿Sabes quién soy?
Obtuvo un asentimiento como respuesta. - Te pido permiso para ayudarte, sólo con él puedo hacer lo que debo hacer.Sif asintió. - Necesito enfocar tu cabecita justo sobre la corona.
La imagen de la pequeña dorada cabeza de Sif lleno la pantalla, sus cabellos parecían un trigal meciéndose en una noche de luna llena. Man sin esfuerzos pudo percibir una mancha fuertemente enraizada arriba a la izquierda. Era de color negro humo con unos ligeros puntos grises, también detectó otra vibración anormal. Parecía estar más abajo, así pues rotó el foco para descender por el rostro hasta la garganta, localizando en el cuello de la nena otra mancha enraizada. Está era de tono similar a la anterior algo verdosa parpadeante. Le preguntó si le permitía utilizar sus pequeñas manos como herramientas de luz. Ella nuevamente asintió. Volvió lentamente a la zona superior, las blanquísimas delgadas manitas de la niña flotaban sobre el trigal. Les irradió energía sutil dándoles un brillo tenue y suave. E indicándole. - Pequeña Sif, adelante… sé que puedes percibir lo que percibo. Así que juntos vamos a remover esta bola oscura de tu cabeza. Guiaré tus manos para que podamos retirarla. Lo haremos con suma paciencia y perfección. No debemos dejar nada negro en tu trigal, ahueca tu manito derecha y ayúdate con la izquierda. Tranquila, serena y confiada. Comencemos.
Y con serenidad y delicadeza comenzaron a aislar la negra mancha. - Excelente Sif comienzas a recordar como es esto. Muy bien, muy bien.
La mancha quedó sostenida en ambas manitas ya que las raíces se retrajeron. Retirándola con un ascendente, decidido y veloz movimiento vertical. - Juntos vamos a soplar sobre ella.
Ambos soplaron rítmicamente tres veces. Y la mancha se desvaneció. - Bien… ahora volvamos a tu garganta.
En la pantalla se ajusto la visión mancha parpadeante. - Ahora la quitaremos. Pero esta vez utilizaremos ambas manitas rodeándolo de afuera hacia adentro para retirarla lentamente. Recuerda que no debemos desgarran ninguna raíz vibracional, ni las oscuras, ni las sutiles. Todas deben permanecer intactas.
Con las yemas de los deditos fueron avanzando, palpando y rodeándola. Una vez sostenida en su totalidad la retiraron lentamente de la garganta y hacia la pantalla. Nuevamente con un rápido movimiento ascendente vertical la extrajeron. Está vez no tuvo que pedirle que soplara ya que ambas manitas se estrecharon en tres avances, disolviendo la parpadeante oscuridad. Volvieron a enfocar la zona de la garganta cerciorándose de no dejar punto turbio alguno. Giraron la visión a la anterior área, para verificar que no hubiese quedado fragmento oscuro. - Excelente, pequeña Sif has hecho un muy buen trabajo.
Recibiendo la respuesta. - Gracias –siguió diciéndole Man- aunque sin tu permiso y asistencia no se hubiese logrado. Ahora purificaremos tus manitas. Ábrelas y colócalas una al lado de la otra. Así… muy bien.Percibió una pregunta la cual respondió. - Sí las bañaremos en Luz. Así… así… muy bien.
Las mismas se retiraron agradeciéndoles su bondadosa colaboración. Se tomaron un instante de espera, para luego percibir en la pantalla un trigal puro, límpido y brillante. - “Lo hecho, hecho está. Espero que hayas refrescado… como siempre se ha hecho y como siempre se hará. Tus manos fueron mis manos, tu dolencia ya no está. Hemos corregido tu destino pues esto no debió estar. Y ya no estará. Te agradezco pequeña Sif por recordarme como plasmarlo y por recordar.”
- Gracias Man. –la vocecilla de la niña brotó con claridad. - A ti “pequeña Sif”.- "Un aviso te haré llegar, para que sepas que el destino en mí, recuperado está. "Man sonrió, cerrando la pantalla y dejándose vencer por el sueño reparador. Por la mañana muy temprano un rayo de luz lo despertó y en su mano un espiga de trigo encontró. Sif: Diosa de las cosechas y la fertilidad. Esposa de Thor. También llamada "la de la cabellera de oro". Artwork por guzsergi+arteD. guzsergi_2007 |
.
Ah... maldita... como deseo...que las sabanas te hieran porque no estoy a tu lado; que sientas el Ártico porque no te cobijo; que de madrugada despiertes porque no me soñaste; que tus frenos chillen porque temes buscarme; que te rebasen tus fluidos porque no tienes mi cause; que tu pecho te aplaste porque no tienen mis alas; que me maldigas mil veces porque aún me amas. Quizás en ése momento llegues a rozar... a percibir algo de... de como me siento, ....de como me muero, maldito sin ti! guzsergi_050700.
Seleccionada y publicada en “Antología del Centro Poético” por el Centro de Estudios Poéticos, Madrid – España. Año 2002. Seleccionada y publicada por “Mundo Poético” Tomo 8 - Poesía y Narrativa Actual. Editorial Nuevo Ser - Buenos Aires, Argentina- Diciembre 2003.
Escuchando la FM iba al volante de su auto, camino a una de las tantas reuniones de trabajo, la vía elegida era rápida y extrañamente ese día el transito era escaso. De pronto escuchó sonar tres timbres de un celular. Al segundo de ellos –mecánicamente- tomó el suyo a sabiendas que el tono oído no le era familiar. Constató rápidamente que no lo era y pensó que debió ser un sonido de la FM. Luego de unos cientos de metros el sonido volvió a envolver la cabina del auto. Entonces pudo advertir que el mismo surgía de los asientos traseros. Giró su cabeza –sin soltar el acelerador- buscando encontrar el factor que lo producía aunque está vez sólo sonó una vez.
Unos minutos después estacionó en el tercer nivel de la inmensa y solitaria cochera inmediata al lugar de la cita. Bajó y abrió la puerta trasera de su lado, en busca de su notebook, advirtiendo que junto a ella estaba el origen del sonido: un celular.
Lo tomó -pensando que alguien debió olvidarlo- e instantáneamente empezó nuevamente a sonar. Antes de terminar de asustarse abrió la tapa y atendió la llamada escuchando:
- Señor Manglio tenemos el agrado de comunicarle que ha obtenido el primer premio. Lo felicitamos recordándole que la llamada al Cielo la podrá realizar usando la agenda del celular. En ella podrá encontrar la forma de ponerse en contacto. Muchas gracias, esperamos que disfrute de la misma. Que tenga un buen día. Congratulaciones!
Es una broma –se dijo- mirando la pantalla del aparato que dejaba de anunciar “(Sin número)”. Su pulgar oprimió la tecla que se situaba debajo de la palabra “Agenda”, apareciendo una lista con los nombres de las personas queridas fallecidas. “Es una broma –se dijo nuevamente entre dientes- y de muy mal gusto”.
Su pulgar marcó el primero de la lista y el celular comenzó a realizar la llamada. A los pocos segundos una voz surgió del mismo. Y con desconfianza llevó el mismo nuevamente a su oído.
- Hola… ¿me escuchas?-escuchó decir. - ¿Eres tú? -respondió sorprendido y absorto. - Sí claro que soy yo. - Es una broma… y no me gustan… - No… no lo es. - Entonces eres tú. - Sí que lo soy.
Se quedaron unos segundos en silencio para asimilar semejante circunstancia.
- No sé que decir… tengo tanto que contarte… que preguntarte… que no sé… - Tranquilo todo está bien. - ¿Cómo… te encuentras? - Estoy Pleno. - ¿Pleno? - Absolutamente. Ellos también lo están. - Te refieres a… - Sí, en los que estás pensando. Todos ellos están también… Plenos. - Entonces la mue… - ¿Muerte? No es como piensan y así que entenderás… no lo estamos. Ni tu tampoco lo estarás. - Así que… - Cielo, infierno, purgatorio que más estás diciéndote? - Que eres tú -no tengo dudas- ya que siempre me interrumpes… - Jajajaa. - Te ríes –le dijo Manglio con evocación- …no recordaba el tono de tu risa. - Ahora, la recordaras siempre. - Ni tu voz. - ¿Cómo te suena? - Libre. - Lo estoy. - Te alcanzaré. - Sí, seguramente. - Y todo será igual. - Quizás. - ¿Por qué? - Bueno, porqué no estoy seguro que lo será. - Entonces será mejor. - No es importante, ustedes lo ven blanco o negro. Desde aquí todo es simple extraordinariamente simple. - ¿Dime cómo es? - Hay más de una luna y más de un sol, el agua brota transparente, el suelo es oro rubí. Y estás siempre donde debes estar. - ¿Tú pediste esta llamada? - No… tú te la ganaste. - ¿Yo? - Sí tú. Merecidamente.
Una voz interrumpe el dialogo anunciando que le quedan veinte segundos de comunicación.
- Nos tenemos que despedir. - Así es… - Recuerda: percibir, esfera, espiral, corazón. - Te extraño. - Lo percibo. - Te amo. - Yo todo el tiempo querido hijo. - Hasta pronto papá. - No te apures siempre estoy.
El celular se apagó, Manglio comenzó a llorar y a saltar batiendo sus brazos como un niño. De pronto se quedó estático. El aparato había desaparecido. Sus lágrimas no terminaban de acariciar su rostro. Una mezcla de euforia y melancolía lo rodeaba. Algo mágico había ocurrido… algo mágico lo tocó. Quedó en silencio junto al auto en la desierta cochera. Lleno de amor. De ese amor que siempre está.
guzsergi_2007.
Artwork por guzsergi+arteD.

Adelanto de la primera entrega de la novela Man_siete_esferas (siete esferas).
“El lugar es pequeño atiborrado de escritorios y sillas de madera de oscuro barniz. No parece haber paredes pues una atmósfera gris circunda el lugar. Estoy sentado en una de las tantas sillas, al costado uno de los escritorios, a unos metros –en diagonal hacia la izquierda- una persona está sobre uno de ellos, proclamando un alegato. Soy el único presente... soy su único público. Él es muy joven... mucho más joven que yo, viste Jean y camisa a cuadros, de cabello ensortijado aunque recortado en la nuca. Veo sus pies blancos ya que está descalzo. Su lenguaje es culto, aunque se lo nota turbado por cargados pensamientos. Pero dispuesto ha dilucidar, a explicar y hacerme comprender para que recapacite. El sitio está colmado de máquinas y aparatos electrónicos. Veo a mi lado un mudo teclado -ya que carece de símbolos- detrás una pantalla en la cual puedo observar algo escrito que consigo deducir pero no recordar. El joven me sigue hablando de un niño prodigio, sus grandes verdades y la avidez del mismo en transmitírmelas; Aunque consideraba que no llegaría fielmente a comprenderlas y lo turba esta situación profundamente. De pronto el joven enmudeció. Miró a mis pies, ahora yo también estoy descalzo. Un niño aparece delante de mí, de enrulados cabellos, pantalón corto, medias oscuras y zapatos negros. Su vestimenta es similar al clásico uniforme de colegio. Su rostro trasmite paz, su figura inocencia y pureza. Me observa, me habla con su mirada, pero tampoco lo puedo comprender. Descubro que su verdad se pierden al final de cada frase, se distorsiona derritiéndose, marchitándose y muriendo. Detecto que es la bulla la que evita que lo entienda. Ella es la que mata su mensaje. La misma que me aturde por siempre y que me sometió educando. Revelo su origen ya que detecto una radio encendida a todo volumen y la apago con una decidida mirada. Es semejante a una que había poseído y descubro muchas otras que también ahogo, reconociéndolas similares a la alguna vez tenido. Y vuelvo a encontrar otras tan o más chillonas, de otros formatos, todas análogas a aquella. Intuyo que debo cegarlas absolutamente a todas y así poder comprender al niño; Lo logro, pues consigo acallarlas a todas. El joven se mantiene estático observándome, mas el niño –ahora elevado unos centímetros del piso- me sonríe satisfecho y el sueño se va lentamente desvaneciendo. Aunque antes conmovido descubro que la imagen del niño surge del espejo que siempre estuvo de cara a mí.” guzsergi_2007

Backstage de “Maldita”
...es la primer poesía que publique en la web y que envié a participar en un concurso. Recibí un sin número de comentarios de todo el mundo. Recuerdo que el primero me llegó el día de mi cumpleaños -Katy de New York, dijo: "tiene mucha fuerza... quiero leer más de lo tuyo."- fue el mejor regalo que recibí en muchos años. Otros se referían a “Maldita” como “perra”, “hdp…” y demás, me sorprendió como la gente se identificó con el doliente. Así que se me ocurrió lo de la imagen que la acompaña -que también puedes ver en guzsergi.blogspot.com - para quitarle presión a la pobre.
Y te susurrare al oído, eso que tanto te gusta y que tanto me gusta pedirte. Y cerraras tus ojos y dibujaras una sonrisa, la que más me gusta de ti. Y mi mano tomará tu mejilla y mi brazo te rescatará, apretándote junto a mí. Y no habrá más excusas, ni más rencores, ni más temores porque estarás junto a mí. guzsergi_130107.
Quiero que me busques. eso, quiero que me encuentres porque soy urgente.
quiero que me mires. eso, quiero que me desees más porque me provocas.
quiero que no sueñes. eso, quiero que no duermas porque me despertaste.
quiero que me implores. eso, quiero humillarte porque me das vida.
quiero que abras tus venas. eso, quiero embeber tu sangre porque estoy helada.
quiero que me roces. eso, quiero que me invadas porque quiero poseerte...
¡Ah... descerrájame tu pasión toda decididamente toda... y te nombrare entre mis piernas, te contendré en mi vientre, te amoldaré en mi lengua, me fundiré en tu piel.
no creo amarte. eso, no deseo amarte porque te quiero.
..me despertaste!
guzsergi_200101
Backstage de “Posesión”...
...es mi poesía predilecta escrita para la novela “MAN”. Su titulo original era “De Dome a Man” haciendo referencia a Domenica uno de los personajes principales de la misma. Queda en claro el tipo de relación de ella hacia él. Originalmente el personaje tenía un rol menos fuerte que en la nueva versión a publicarse. Domenica tomará un coprotagonico con mucha personalidad y fuerza.
.jpg)
Qué le puede dar… descanso, alivio a esta pena. Tormento sin misericordia, profunda oscuridad que aliena.
Consuelo… al desconsuelo.
Quién le puede brindar… fin a esta fatiga que asfixia mi desear. Debilidad que alimenta mis tibios atajos, angustia sin medida que aflige mis años.
Consuelo… al desconsuelo.
Cómo me puede encontrar… sólo soy una sombra que puede aspirar a un melancólico pesar, enlutando sueños que temo plasmar.
Consuelo… al desconsuelo.
Sabrá escuchar éste llamado… si mi voz me ha callado, si mi mirada esquiva ni oportunidad remota le ha dado.
Consuelo… al desconsuelo. Consuelo… a éste corazón, corazón sin cielo.
guzsergi_280705
Poesía semifinalista en el Concurso "Pétalos de Pasión" del Centro de Estudios Poéticos, Madrid - España. Fue seleccionada para su publicación en la antología anual editada en enero del 2005.
...la musa surgió caminando por una calle –Paseo del Siglo- de mi ciudad, al ver el rostro de una mujer que se cruzó en mi camino y “pluff!!!” surgieron lo versos básicos de la poesía. Originalmente la poesía tenía como título “Desconsuelo” luego debí cambiarlo para hacerla participar en el concurso mencionado con anterioridad.
La imagen es de una "noviecita" de mi adolescencia que rescaté de una foto carné (o carnet) que en su momento me obsequio. Tuve que restaurarla, ya que originalmente estaba maltrecha, la que se le sumó la perdida de humedad por el transcurrir del tiempo. Luego le di “+arteD.” para que pudiese ilustrar la poesía. La misma imagen original fue utilizada en “profume di te” que puedes observar en el blog, guzsergi.blogspot.com . En esta intento redimirme de la anterior y a la vez hacer un pequeño homenaje a esa etapa de "pureza e inocencia" que -dicen- rápido nos abandona. Aunque debo admitir que siempre sentí que -dicha etapa- de algún modo era inalterable. Quizás me equivoque. Seguramente.
Y si bien tengo como norma pedir autorización para publicar una imagen, en éste caso juzgué que no era necesario, ya que la "pureza e inocencia", no necesita permiso alguno y más aún cuando es de un recuerdo.
.jpg)
"...devuélveme mi corazón tengo el tuyo gimiendo entre mis manos y enseñame hacer el amor porque aún no te he rozado." guzsergi
 Había un parque enorme colmado de altos árboles añejos, verdes y generosos en sombras frescas. Y era un día hermoso colmado de sol y belleza. Había un constante sonidos de pájaros que parecían charlar todo el tiempo. Había innumerables senderos que parecían llevarte a todos los lugares y a ninguna parte. También había un lago con patos y gansos deslizándose sobre las poco claras aguas. Que con total pasividad lo surcaban sin preocupación alguna. También había peces de rojos colores, grandes, viriles y activos que se movían en un cardume oval.
También había bancos de listones de madera con barniz ido, unidas estás por dos bases de liso hierro negro. También estaba él sentado en uno de esos bancos casi junto al lago. Solo, en silencio -casi en pausa- recostado hacia delante con sus codos apoyado en sus rodillas y sus manos sosteniendo sus mejillas. Parecía mirar el piso, pero no, no estaba mirándolo. Hacía quince minutos estaba lleno de proyectos que insuflaban todos sus movimientos, pensamientos y gestos. Había pensado en cambiar muchas cosas o casi todas. Hacía quince minutos el mundo giraba entre los dedos de una de sus manos. Hacia quince minutos su corazón dirigía el compás de una marcha triunfal. Hacia quince minutos, tan solo quince minutos, parecía encaminarse –por fin- a algo lindo. Sí eso, eso “lindo” que tanto tiempo deseó. Hacia quince minutos eso “lindo” tenía rostro, ojos, piel, perfume, latir, ensueño y nombre. Hacia quince minutos ella era todo eso y muchísimo más. Era todo y más que eso.
Hacía un poco más de quince minutos estaba sentado frente a su computadora chateando con ella. Con eso “lindo” que tanto amaba. Después de varios intentos buscaba que aceptara cenar con él. Le contaba el lugar que los reencontraría y en su mente se dibujaba en una puntillosa mesa frente a ella, amándola con su mirada. Pero de pronto en la pantalla se dibujo una frase que lo congeló:
- estoy saliendo con alguien. –ella confesó. - Qué buena noticia. –él atinó a contestar a modo de amortiguar el golpe. - Bueno para mí sí – ella respondió.
La pantalla quedó unos interminables segundos muda. Tanto de un lado como del otro. Y él preguntó:
- ¿lo conociste hoy? - Jajajaa - ¿FUE HOY?
Silencio.
- No hace un tiempo. - ………. – él nada pudo escribir. - ¿Seguís pensando en ir a cenar? - No lo sé.
Silencio.
- Me gusta que seas sincero. - Siempre lo soy y más contigo.
Silencio.
- Seguramente a él no le gustaría que cenaras conmigo. - Él confía en mí y soy libre de hacer lo que quiero. Que tiene de malo cenar con un amigo.
Silencio.
- Vos sos un amigo para mí.
Silencio de él.
- ¿Estás todavía ahí? - Creo que sí. –él respondió.
Y prosiguió:
- también creo que si fuese “alguien” no me gustaría que tú cenaras conmigo.
- Es tu decisión.
- Sí claro.
- Bueno…
Él la interrumpió con un:
- Tengo que irme. - Bueno te entiendo.
Silencio.
- chau y suerte. –dijo ella. - Adiós. – dijo él.
Sintió necesidad se recostar su espalda en el banco, sus manos quedaron entrelazadas colgando entre sus piernas. Miró el lugar y de golpe sintió la brisa templada, los sonidos, los perfumes que siempre estuvieron rodeándolo.
Había un enorme parque y sentado en uno de los tantos bancos, aún estaba él. En silencio como en pausa. Absolutamente herido. Solo con su corazón ultrajado.
guzsergi_081206.

|